He intentado hacer las paces con el tiempo, pero las horas me han dado la espalda.
He asumido que todo es mi responsabilidad, pero los días me han dado la razón.
Intenté hacer sonreír al reloj, pero una tarde se ha opuesto.
Tome los segundos para convencerlos, pero la noche me ha cerrado los ojos.
No he podido hacer las paces con el tiempo y en mi rebeldía, he sacudido al espejo para no ver las horas.
Ya son las doce menos cinco.
Falta poco para que todo comience de nuevo.
Mis ojos cansados han perdido las ganas de luchar y se rinden ante la madrugada. El reloj avanza.
El tiempo se impone y bajo mi lanza.
No he podido hacer las paces con el tiempo.
Te dejo ir entonces, te dejo ir.
